
En la calle 9, una cuadra más arriba de la Avenida El poblado, Empanadas El Machetico es punto de encuentro para individuos que ansían saborear una deliciosa empanada de las de Nico. Son las 4:00 de la mañana de un sábado y el trabajo empieza, el olor a frito se alza y las primeras empanadas del día caen en manos de jóvenes que acaban de salir de rumbear en el Parque Lleras deseando calmar el hambre y bajar los tragos con comida rápida, buena y barata.
Detrás de una empanada hay todo un proceso de producción. Es lunes a las 6:30 am y Nicolás Duque, dueño del lugar, entra a su oficina. Son las 8:00 am cuando llama a La Mayorista, su gran proveedor, para pedir a domicilio una buena cantidad de papas capira y maíz amarillo. Terminado el pedido llama inmediatamente a su distribuidora de carnes en Envigado para ordenar la cantidad necesaria.
Con los ingredientes en sus manos empieza la preparación del producto. Una mujer morena de unos 28 años de edad es la encargada de cocinar las papas y el maíz, luego Elkin Cartagena un hombre con brazos fuertes y manos grandes entra en acción, con movimientos constantes va amasando el maíz para cuando esté listo dejarlo en bolas de 15 kilos cada una. Dora está lista para estirar la masa con sus propias manos y luego separa pedazos rellenándolos con el guiso (carne desmechada, papa, cebolla, sal y condimento) preparado minutos antes. Son las 2:00 pm y un lote de 50 empanadas está listo para ser entregado a los clientes. “Proceso hecho, proceso entregado” dice Elizabeth administradora del lugar haciendo referencia a que su éxito se debe a un producto fresco y no refrigerado.
Son las 5 de la tarde y Don Jacobo, cliente fiel del lugar, llega pidiendo “lo mismo de siempre”, él un hombre ya entrado en años asegura que este es un lugar para todo el mundo donde se puede ver desde el más rico de los empresarios hasta el más pobre de los mendigos. Taxistas aprovechan horas de descanso y llegan en sus autos amarillos para tomarse un refresco con 2 empanadas acompañadas de ají y limón; Álvaro Uribe, Presidente colombiano, espera en la Casa de Nariño su pedido semanal de los viernes, 50 empanadas de El Machetico.
Es tarde y el sitio está vacío. Jhony, uno de los que toma el pedido, aprovecha el tiempo para practicar inglés, ser el encargado de los visitantes que hablan otro idioma, no es nada fácil. Políticos, deportistas, extranjeros, cantantes, empresarios, negociantes, jóvenes, y gente del común son algunos de los personajes que visitan este lugar cotidianamente.
Con buñuelos y empanadas se creó, hoy los primeros no existen y las segundas el éxito les aseguró. 10 son el número de empleados que diariamente trabajan hasta las 9 de la noche, dispuestos a servir a sus clientes empanadas calientes y recién fritas. Como lo dice su nombre es un machetico, un negocio que llena bien el bolsillo, calmando el hambre y sin vaciar su billetera.
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