
Son las tres y cincuenta de la tarde y hace mucho calor dentro del primer vagón del Metro. Después de unas cuantas estaciones de la línea B aparece el destino final, San Javier. Una estampida de personas sale por las puertas del metro, parece ser que quieren ser los primeros en llegar al Metrocable, con excepciones de cinco niños que lo toman con calma, con la paciencia característica de una persona que ha vivido lo suficiente para no sentir afán.
Hay cuatro cabinas en movimiento esperando ser ocupadas, en una de ellas van los cinco niños que aparentan tener 12 o 13 años pero que cuando empiezan hablar es difícil descifrar su edad, sus palabras están tan llenas de experiencia. Walter, Daniel, Ricardo, Carlos y Walter de Jesús son niños que a plena vista se ven cómo cualquier otro pero que después de algunas palabras pierden toda esa inocencia que en un principio inspiraban.
La cabina es silenciosa pero a medida que el Metrocable avanza la confianza es mayor entre las personas que van en ella, algunas charlas que dejar salir cortas risas empiezan a aparecer en el panorama, antes lo importante era observar cada detalle del paisaje, luego toda la atención recae sobre las voces de los cinco niños que complementan con perfección el recorrido.
Walter de Jesús ha estado en la calle y ha pasado por situaciones mucho peores de las que se pudo imaginar, estuvo envuelto en el mundo de la droga por mucho tiempo pero su fuerza de voluntad fue mucho más valiente que la vida en la calle y desde hace un año decidió entrar a un centro de rehabilitación, la fundación Hogares Claret. Hoy es el guía de los otros cuatro niños y en él, un niño de tan solo 14 años, recae la responsabilidad de mantenerlos fuera de las drogas.
Hay cuatro cabinas en movimiento esperando ser ocupadas, en una de ellas van los cinco niños que aparentan tener 12 o 13 años pero que cuando empiezan hablar es difícil descifrar su edad, sus palabras están tan llenas de experiencia. Walter, Daniel, Ricardo, Carlos y Walter de Jesús son niños que a plena vista se ven cómo cualquier otro pero que después de algunas palabras pierden toda esa inocencia que en un principio inspiraban.
La cabina es silenciosa pero a medida que el Metrocable avanza la confianza es mayor entre las personas que van en ella, algunas charlas que dejar salir cortas risas empiezan a aparecer en el panorama, antes lo importante era observar cada detalle del paisaje, luego toda la atención recae sobre las voces de los cinco niños que complementan con perfección el recorrido.
Walter de Jesús ha estado en la calle y ha pasado por situaciones mucho peores de las que se pudo imaginar, estuvo envuelto en el mundo de la droga por mucho tiempo pero su fuerza de voluntad fue mucho más valiente que la vida en la calle y desde hace un año decidió entrar a un centro de rehabilitación, la fundación Hogares Claret. Hoy es el guía de los otros cuatro niños y en él, un niño de tan solo 14 años, recae la responsabilidad de mantenerlos fuera de las drogas.
Walter casi recae ese día pero las palabras alentadoras y según Walter de Jesús “claves” lograron que por un día más éste se mantuviera alejado de ese mundo en el que después de entrar es tan difícil salir.
Así transcurre le vida de estos niños casi adolecentes, peleando todo el tiempo contra un pasado que los empuja a volver a caer y un futuro que los impulsa y les promete una vida mejor. Su filosofía de vida “por hoy no, mañana sí” es lo que los hace vivir pensando en el hoy, en el ahora.
Así transcurre le vida de estos niños casi adolecentes, peleando todo el tiempo contra un pasado que los empuja a volver a caer y un futuro que los impulsa y les promete una vida mejor. Su filosofía de vida “por hoy no, mañana sí” es lo que los hace vivir pensando en el hoy, en el ahora.
Son las cuatro y media de la tarde y es así cómo termina un recorrido corto pero suficiente para entender que muchas veces las vidas de los que rodean la estación de San Javier se asemejan más a una montaña rusa que las mismas subidas y bajadas inesperadas que tanto representan el recorrido en Metrocable hasta la estación Aurora.
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