sábado, 18 de septiembre de 2010

Vale la pena intentarlo

Por: Verónica Sierra

Asistir a un evento como la Fiesta del Libro 2010 de Medellín es entrar a aquel mundo fantástico de la niñez, es abrir de nuevo la imaginación para adentrarse en el maravilloso mundo de la literatura. Presentaciones, juegos, talleres, lecturas en voz alta, personajes disfrazados, tapetes coloridos y sobre todo, el sitio en el que se realiza, son algunos elementos que le demuestran al público de la ciudad que están entrando a una gran fiesta. Una fiesta donde las palabras, las historias, y los cuentos se roban el espectáculo y dejan en los visitantes algunas reflexiones.

Después de visitar el Jardín Botánico donde se celebró la Fiesta del Libro de la Ciudad recordé dos pequeños que alguna vez leí: El poder de las historias y El rescate de lo cotidiano, hoy los volví a retomar para tratar de entender que tan importantes son los libros como narradores de historias y que tanto vale la pena contarlas.

Miles de ideas se vienen a mi cabeza al pensar sobre el por qué hay que contar historias; mis primeras esperanzas y sueños surgieron de un cuento de hadas, mi primer amor fue el protagonista de una novela, gran parte de mi conocimiento se lo debo a los libros; es imposible pensar en la vida sin tener de antemano el contar como apoyo para el desarrollo de la misma.

Después de leer El poder de las historias de Juan José Hoyos y El rescate de lo cotidiano de Daniel Samper Ospina, pude partir de hechos concretos que hacen más fácil entender la gran importancia de contar historias. Porque narrar es, como comer, dormir o incluso respirar, una necesidad básica para el hombre.

El legado que nos deja la narración es la posibilidad de tener un pasado, pensar en un presente y construir un futuro, permitiéndonos crear tradiciones, creencias y costumbres que vividas en comunidad empiezan a tener un significado más amplio llamado cultura y su esencia se perdería el día en que las historias no tuvieran voces para narrarlas, ni oídos para ser escuchadas.

Todo el poder de contar historias se esconde detrás de la trascendencia que se puede lograr a partir de ellas, es por ello que hoy podemos conocer relatos de acontecimientos que tuvieron lugar hace más de dos mil años, mencionado en El poder de las historias, sería imposible concebir algo así si no existiera la narración.

Si partimos de la idea de que la historia además de dar la posibilidad de trascendencia, entendiéndola como la capacidad de transmitir conocimientos sobrepasando las barreras del tiempo y del espacio, tiene la capacidad de generar conciencia y abrir los ojos ante situaciones que se desarrollan en las puntas de nuestras narices pero que sin ningún fundamento ignoramos, entenderíamos que si vale la pena contar historias.

Así se evidencia en las diversas narraciones que se toman en cuenta durante el desarrollo de El rescate de lo cotidiano, cada una de ellas por simple o cotidiana que parezca toman fuerza cuando se plasman en papel.

Un baño nada tiene de atractivo hasta que de repente una periodista plantea un punto de vista interesante y logra convertirlo a través de una narración en un lugar donde se desarrollan acciones que describen vidas y que logran captar la atención. Es a eso a lo que se refiere Daniel Samper Ospina al comenzar su texto diciendo que muchas veces detrás de las situaciones dónde aparentemente no pasa nada se esconden las grandes sorpresas, son estas las que merecen ser contadas y recordadas.

Contar una historia tiene cierto grado de incertidumbre, nos comprometemos a narrar, a dejar huella, a proponer, pero no sabemos cuál será el resultado o consecuencia de lo que contamos, lo único que se podría asegurar en este caso es que habrá una reacción frente a lo que se lee, ya sea tirarlo a la basura o guardarlo, algo se hará al respecto.

Recuerdo las palabras del brujo de la tribu Katíos al referirse al periodista Juan José Hoyos, estas fueron sabias al decir “Ese hombre tiene más poder que yo” cuando logró recuperar el tambor robado a la tribu a partir de una crónica. Pero en algo se equivocó, no es el hombre el poderoso sino las palabras narradas; detrás de ellas se esconde la capacidad de persuasión, de convencimiento. Esta posibilidad nos entrega una gran responsabilidad, educar a la sociedad a través del punto de vista que decidamos darle a las historias que contamos.

Hoy después de recordar los libros y las historias en la Fiesta del Libro, creo que vale la pena arriesgarse e intentarlo todo para que a través de narraciones creemos un mundo que se caracterice por la formación de personas con discernimiento y con ideas reales sobre lo que los rodea, con una única manera posible para lograrlo: contando historias.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Nuevos sistemas educativos optan por la autonomía

Por: Verónica Sierra
Los sistemas educativos han ido evolucionando a través del tiempo proponiendo nuevos métodos de estudio que buscan dejar un lado las rígidas técnicas de aprendizaje para propiciar espacios donde el alumno desarrolle sus habilidades y tanga su propio ritmo de aprendizaje. En la ciudad de Medellín cada vez son más los colegios que optan por esta metodología.

Estos Colegio se caracterizan por tener un sistema de aprendizaje diferente al de las demás instituciones, que se basa el auto aprendizaje, con el apoyo de un maestro, que les ayuda a salir de determinadas dudas. Este nuevo giro en el sistema se está preocupando por dejar en el estudiante verdaderos conocimientos que no se olvidarán a la hora de cerrar un cuaderno, sino que al contrario al brindar la posibilidad de interiorizarlos se quedaran para siempre.

Los grupos pequeños son característicos de este nuevo sistema educativo. Al ser pocos estudiantes el maestro, que cumple la función de guiar al estudiante frente al aprendizaje y no de imponerle un conocimiento como en los colegios tradicionales, puede prestar más atención a cada uno de ellos resolviendo con mayor profundidad las dudas que surjan en el camino.

Otro punto importante en que se diferencia del sistema educativo clásico es el tiempo en que se debe realizar un grado, que tradicionalmente es de un año. Las nuevas metodologías reconocen que cada estudiante tiene ritmos y formas de aprendizaje diferentes, por lo que permiten que no determinan el grado que se está cursando por el tiempo, pero sí por os contenidos estudiados.

Algunas personas piensan que esta nueva propuesta no le está exigiendo con suficiente rigor al estudiante, pero esto sería una afirmación falsa, las instituciones que han adaptado esta metodología tienen un nivel de exigencia mayor de los colegios tradicionales ya que sólo permiten pasar al siguiente nivel si la calificación es excelente, y en números mayor de 95.

Los estudiantes nuevos que entran al colegio tienen que pasar por un proceso de inducción, al ser la metodología tan diferente a la de los sistemas tradicionales. El proceso para que el estudiante pueda ingresar a las actividades normales del colegio depende del tiempo que se demore en adaptarse al nuevo método de aprendizaje. La mayoría de los estudiantes logran adaptarse rápidamente al nuevo sistema.

Muchas veces los métodos que plantean un modelo diferente de aprendizaje son criticados y se pone en duda su nivel académico, pero el trabajo individual que plantea la metodología del Fontán enseña al estudiante a planear el tiempo y manejar su agenda, permitiendo cierta libertad que no influye en su rendimiento académico pero sí en su independencia a la hora de actuar.

Mi opinión:
Pienso que éste un gran avance en el sistema educativo porque se basa principalmente en la excelencia y autonomía. Al permitir al estudiante decidir en qué ritmo y orden hacer sus estudios lo está preparando para enfrentar la vida real, donde nadie va a trabajar por uno y donde los conocimientos deben ser aplicados a la realidad y no aprendidos de memoria.