martes, 10 de agosto de 2010

Replanteando la labor del periodismo político

Verónica Sierra


La política actualmente se relaciona con corrupción, intereses individuales, engaño, entre otros sinónimos que crean descontento entre los ciudadanos, generando desconfianza en el único medio viable para hacer posible la adecuada realización de una sociedad.

Hoy por hoy la política pierde la noción de principios y prevalecen los intereses, no es un secreto para ninguno de los colombianos la situación actual de nuestro país: manipulación de medios, inseguridad, dependencia, son solo algunas de las palabras que envuelven el entorno político.

Algunos de los medios de comunicación son víctimas de la manipulación de los grandes monopolios y no informan lo que en realidad está sucediendo sino lo que les conviene. Es nuestro deber exigir medios masivos de comunicación sinceros y claros para no equivocarnos como lo hemos hecho siempre, tratando una problemática sin conocerla.

Siempre he creído que la información es indispensable para que a través de ella se conozcan nuevas ideas y se abran caminos en lo político, esta es la única forma para que la sociedad conozca lo que la determina. Sin información no hay opinión pública, por esto y el personaje indicado para gestionar el cambio es nada más un nada menos que el periodista.

Está en nuestras manos aprovechar la cobertura y el impacto que tienen los medios masivos de comunicación para exigir resultados políticos por medio de generación de opinión. El periodismo debe dejar de ser una herramienta de la política para convertirse en el mecanismo cuya principal función sea educar y hacer un buen trabajo a la hora de entregar la información, dejando a un lado todas las presiones y manipulación que pueden aparecer en determinado momento.

La historia es cíclica, la repetimos una y otra vez sin darnos cuenta que nuestro pecado es no conocer el pasado. Es una necesidad básica estar bien informados para lograr un cambio positivo y real, pero accediendo a una información inconsistente a la realidad estaríamos hablando de una utopía.

Detrás de nuestra labor se esconde la capacidad de persuasión, de convencimiento, creo que el periodista es indicado para limpiar el nombre del periodismo y no permitir que se convierta en un pretexto cuyo fin es la política. Esta posibilidad nos entrega una gran responsabilidad, educar a la sociedad a través del punto de vista que decidamos darle a las historias que contamos, está en nosotros la construcción del pasado, presente y futuro.

Creo en la posibilidad de un país que no brille por la ausencia de criterios sino que al contrario se caracterice por la formación de personas con discernimiento y con ideas reales sobre lo que los rodea. Lo ideal sería que la sociedad vea un cambio positivo y se sienta satisfecha con ello para crear confianza en la política de gobierno, ejerciendo un trabajo transparente, comprometido con la sociedad y libre de cualquier manipulación. La única manera posible para lograrlo: replanteando la labor del periodismo político.

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