Por: Verónica Sierra
Es difícil comenzar un ensayo donde la principal fuente de inspiración es un gran escritor contemporáneo, el italiano Claudio Magris, vaya responsabilidad la que llevo hoy en mis hombros. Quiero comenzar hablando un poco de su trayectoria en el mundo de las letras, para luego analizar desde mi punto de vista, una de sus más magnificas obras, y tratar de vislumbrar a partir de esta como es que un hombre logra apropiarse de una cultura para mostrársela al mundo entero, desde la mirada de un excelente viajero.
Magris es heredero de la inteligencia de su abuelo, Francesco de Grisogono, filósofo y matemático, y de la pasión por la enseñanza de su madre. Luego de graduarse en 1962 como especialista de Lengua y literatura alemana en la Universidad de Turín, se dedicó a la docencia como titular de Lengua y Literatura Germánicas, actualmente ejerce como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Trieste. Con tan sólo 22 años publicó su primer libro, que desde el comienzo auguró el éxito de su carrera profesional, "El mito habsbúrgico en la literatura austríaca moderna" obra que retoma su tesis doctoral.
Este ensayista ha sido un fiel exponente de la cultura centroeuropea y es realmente difícil ubicarlo en un solo género: obras de teatro, narraciones, relatos, textos periodísticos, ensayos, entre otros, hacen parte de su extenso trabajo literario. Rescato principalmente sus columnas de opinión, que son sólo una pequeña muestra de su excelencia como ensayista.
En su trayectoria como profesional se resaltan algunas de sus obras. Entre sus ensayos más reconocidos, El mito habsbúrgico en la literatura austríaca moderna, Utopía y desencanto, Ítaca y más allá, y el infinito viajar; En el teatro, Así que usted comprenderá, monólogo sobre el mito de Orfeo y Eurídice; un relato, Conjeturas sobre el sable.
Entre los reconocimientos más plausibles de los que ha sido merecedor están en 1997 el Premio Strega, considerado el más importante de las letras italianas, en el 2004 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2004, el Premio de la Paz del Comercio Librero en el 2009, entre otros.
Es imposible hablar de cada uno de los logros obtenidos por Claudio Magris, debido a su extenso trabajo en el mundo de la literatura. Como lo dije anteriormente quiero retomar uno de sus más reconocidos trabajos para desarrollarlo. El infinito viajar es una recopilación de crónicas de viaje que me causo especial interés debido a su tradición y representación de la realidad que rodea el ser humano, creo que vale la pena analizarlo.
Esta obra de Claudio Magris no es más que la búsqueda del ser humano de hoy, ese, caracterizado por vivir envuelto en las dinámicas sociales que se desarrollan en la actualidad, en la deshumanización que ha generado la crisis de la modernidad, es una búsqueda para encontrarse con sí mismo, si es que algún día lo puede lograr. Creo que Magris deja un gran legado con esta obra porque en ella analiza una realidad brindando elementos suficientes para entenderla y permitiendo que el lector saque sus propias conclusiones.
Por mi parte creo que esta crisis se debe básicamente al continuo aislamiento del individuo de la vida social. Todo lo que sucede en una sociedad está determinado por la cultura de la misma. Esta cultura es esencial para la construcción de la historia y determina a su vez la política, la vida y la tecnología de la sociedad. El mundo actual se ha caracterizado por generar sujetos muy competitivos laboralmente, y como consecuencia se está dando un aislamiento del individuo, donde el sujeto deja de aportar a la cultura y la cultura deja de enriquecer al individuo. El viajero de este autor es sólo un sujeto que sale en búsqueda de ese reencuentro con la cultura, con la realidad, que quiere aventurarse a reconocer lo que lo rodea. Como bien lo dice Magris en su obra “para ver un lugar e preciso volver a verlo”.
Este ensayista toca un asunto bastante importante para el mundo actual a partir de una hermosa comparación, cuando plantea la casa como el lugar central de la vida, y el mundo como el lugar para descansar de la intensidad doméstica, no está haciendo otra cosa más que hablar de la relación local-global. Las sociedades actuales están determinadas por otras y al mismo tiempo las determinan, no podemos desligarlas por la globalización. Es así como este autor entiende el viaje como la oportunidad de adquirir conocimientos para llegar a casa con una mirada diferente y más completa.
Hoy en día las dinámicas son cada vez más aceleradas y las ansias por tener la primicia hacen que cada vez más la inmediatez de los hechos empiece a primar sobre el fondo de los mismos. Magris se percata de esto y es en este punto donde trae a colación en su obra al reconocido periodista Kapuscinki, para analizar como la narración ha tenido un vuelco y se ha concentrado en tomar los hechos en forma directa, haciendo que las situaciones sean captadas de forma fragmentada y no como una totalidad para hacer un síntesis del mundo.
De la obra de Magris existen muchos aspectos para rescatar, pero personalmente considero que lo que más me genero impacto fue como indirectamente plantea varios elementos importantes para el periodismo. Magris nos habla de un viajero que debe ver más allá de lo evidente; que debe untarse de mundo, de calle; habla de la verificación y la confirmación de lo que se sabe; de la cercanidad, algunas veces confundida con extranjera; de los fuertes nacionalismos que no nos permiten entender las diferencias de cada uno y aceptarlas; de la importancia de tener en cuenta el pasado, presente y futuro de las situaciones para entenderlas; entre muchas otras. Es así como Magris plantea que el viaje y la literatura van estrechamente unidos, es por eso que necesitamos más periodistas con la mirada de un excelente viajero, de los que hoy en día hay pocos, pero que necesitamos por montones.
jueves, 11 de noviembre de 2010
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